Conocimientos previos sobre el Bioelectromagnetismo
ü Un campo magnético es el espacio en que se hace sensible a la
fuerza magnética y que es capaz de generar ondas que se mueven al exterior a la
velocidad de la luz. Estos campos de fuerza serán por tanto capaces de generar efectos
a la distancia, transportando energía a través del espacio.
Sabemos
que las corrientes eléctricas en el cuerpo humano producen campos magnéticos
que se extiende al exterior del mismo, y que a estas se suman corrientes
magnéticas externas capaces de alterar los campos magnéticos naturales del
individuo generando transformaciones biológicas.
En
base a estos principios se ha estudiado el bioelectromagnetismo
como una ciencia emergente, ya que permite entender la forma en que los
organismos vivos interactúan con los campos electromagnéticos, siendo de gran
importancia por sus múltiples aplicaciones en la medicina actual. ¿Serán las terapias magnéticas la solución
a todas las patologías del ser humano?, Aún no sabemos esa respuesta, pero
los investigadores han trabajado durante algunos años en este nuevo campo de
estudio realizando experimentos que modificaron la historia natural de algunas
enfermedades como es el caso del cáncer, abriendo así paso a un territorio
inexplorado en el área terapéutica.
Dichos
estudios han arrojado que Campos electromagnéticos oscilantes de
ondas electromagnéticas no ionizantes y a extrema baja frecuencia, pueden
resultar útiles en distintas terapia médicas, ya que frecuencias específicas producen
efectos en ciertos tejidos del cuerpo humano, siendo en la membrana plasmática celular el primer lugar donde estos pueden
ejercer su acción.
Y se
preguntarán, ¿Por qué ondas
electromagnéticas no ionizantes? Y la respuesta es simple, y es debido a
que la energía de estas ondas es demasiado débil para romper enlaces
atómicos a diferencia de las ondas ionizantes que es lo suficientemente
alta para desplazar electrones de un átomo o molécula generando entre otras
consecuencias interacción no selectiva con las células, ionización de agua
grasas u otras micromolélulas biológicas, inhibición o aumento de la
proliferación celular, entre otros.
Cabe
destacar que estas ondas electromagnéticas de tipo no ionizantes pueden generar calor a los tejidos
(térmicas) o no provocar un significativo calentamiento del tejido (no térmicas)
El avance que reseñamos hoy aquí se enmarca en una teoría de uso
alternativo o complementario a los tratamientos de cáncer tradicionales que producen
efectos secundarios perjudiciales para el paciente tratado.

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